jueves, 2 de abril de 2020

Comentario al Evangelio del Domingo de Ramos –Ciclo A- (domingo 5 de abril) por Mons. João Clá Dias, EP*



[…] ¡Per crucem ad lucem! Por la cruz, se llega a la luz.

Contrariamente a la quimera sugerida por cierta mentalidad muy difundida, no es posible abolir la cruz de la faz de la Tierra, pues en general todo ser humano sufre. […]

El dolor es nuestro compañero y sólo dejará de existir en el Paraíso Celestial. Es imprescindible al hombre, por lo tanto, comprender el verdadero valor del sufrimiento, pues una actitud equivocada frente a él lleva a algunos a caer en el abatimiento; a otros rebelarse contra la Providencia; a otros –quizá la mayoría- a querer esquivarse de cargar la propia cruz. […] Compenetrémonos que el dolor tiene incontables beneficios para nuestra salvación.

El combate del católico es su gloria


La lección de la Liturgia en este inicio de Semana Santa debe ser guardada en el recuerdo hasta nuestro último suspiro: ¡somos combatientes! No fuimos hechos para apoyar aquellos que ponen su esperanza en el mundo, sino para defender a Nuestro Señor Jesucristo […].

En esta Semana Santa, unámonos a Nuestro Señor Jesucristo y hagamos compañía a la Santísima Virgen en los dolores que a lo largo de los próximos días se van a develar frente a nuestros ojos, con la seguridad de la gloria que detrás de ellos espera manifestarse.


* Fundador de los Heraldos del Evangelio