Publicado por Marco Tosatti, 13 de septiembre 2021.
Queridos amigos y enemigos de Stilum Curiae, con el traslado de las realidades que antes estaban bajo la tutela de Eccelsia Dei, dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, a la Congregación que se ocupa de la vida religiosa, este dicasterio se ha convertido de hecho en uno de los más importantes del Vaticano, pudiendo decidir sobre la vida de cientos de miles de personas consagradas en todo el mundo. Pero, ¿quiénes son los gestores de este centro de poder tan querido por el Pontífice reinante? Desde el interior de los muros del Vaticano llega este despiadado retrato. Disfrute de su lectura.
La “santa” guillotina
Después del devastador “Traditionis Custodes” el mundo
tradicionalista mira con miedo y malos presentimientos el futuro de las
fraternidades sacerdotales y de las sociedades de vida apostólica vinculadas a
la Misa en el rito extraordinario ahora abolido de modo sumario.
En este sentido quisiera proponer a nuestros queridos
hermanos los dos personajes en cuyas manos fueron “confiados” por el
misericordioso Pontífice porteño, ahora en lento pero inexorable ocaso. Me refiero
al cardenal Braz de Aviz y al arzobispo Carballo, ambas figuras inquietantes y
peligrosas. El cardenal de Aviz se jacta de descender de los reyes de Portugal
a pesar de que – palabras que él va diciendo por ahí –, por línea bastarda. El
hecho, ya sea real o imaginario, no está completamente desprovisto de
simbolismo, como bien se podrá deducir.
Afiliado a la Teología de la Liberación desde sus primeros
pasos en el presbiterio, bajo el pontificado de Juan Pablo II Aviz trató de
rociarse con agua bendita – ¿quizás con miras a una futura carrera? – uniéndose
al Movimiento de los Focolares, entonces y hoy respetado y nunca investigado
por el Vaticano, a pesar del espíritu transecuménico que lo anima y su
secretismo al menos extraño. El resultado lo conocemos: gracias a la influencia
de Chiara Lubich sobre el pontífice polaco, nuestro Aviz fue elevado a obispo
en Brasil. Sin embargo, las raíces filo-comunistas del prelado permanecieron
intactas, como bien lo demuestra el hecho de que haya sido uno de los poquísimos
obispos brasileños que se interesaron por el ex presidente Lula cuando estuvo
en prisión, incluso haciéndole una visita fraterna en ocasión de una estancia
suya en Brasil. O sea, entre camaradas se entienden…
Posteriormente, gracias al entonces Secretario de Estado de
Benedicto XVI, Aviz fue promovido a Roma en el 2013, para sorpresa de la
Nunciatura en Brasil, para estar al frente de la Congregación de los
Religiosos. Se dice que la secretaria del Card. Bertone era focolarina, y de
ese modo nos encontraríamos con el mismo motivo de tanta carrera para alguien
tan desconocido y de bajo quilate intelectual.
De hecho, su paso por las diócesis brasileñas había dejado
amargos recuerdos. Los sacerdotes se quejaban de la obsesión económica de su
obispo y de ciertas actitudes contradictorias e incluso escandalosas. Ha sido
él mismo quien ha reconocido en una conferencia pública su constante tendencia
a encubrir a los sacerdotes que ¡tenían hijos! Y de hecho incluso lo hizo con
su hermano, ya fallecido, a quien confió una parroquia en Brasilia después de
haber asegurado al clero local que lo habría recibido de manera discreta
precisamente por el hecho tener él descendencia. Esta es una información
confiable, reportada por sacerdotes que presenciaron los hechos.
Ya instalado en el Vaticano, aún en el pontificado del Papa
Ratzinger, Braz de Aviz se convirtió en protagonista de un episodio poco
edificante. Unos años antes de su llegada a Roma, por iniciativa del cardenal
esloveno Franc Rodé, la Leadership Conference of Women Religious de los Estados
Unidos había recibido una Visita Apostólica por graves desviaciones doctrinales
y problemas comunitarios (muchas de estas hermanas viven como mujeres de
negocios en apartamentos, divididas en grupos de dos o tres). De hecho la CDF
fue involucrada para estudiar las desviaciones doctrinales claramente
feministas, pro-aborto, pro-LGTB, y etc… Cuando llegó Aviz al Dicasterio, las
monjas americanas suspiraron con gran alivio, porque el prelado brasileño les
sonreía amigablemente. Y no sólo eso, se convirtió en su defensor. Extraño,
¿no? A los conservadores los persigue y los pune aun sin pruebas, pero a los "transprogresistas" los acoge y los perdona, incluso sin arrepentimiento.
En mayo de 2013, Aviz quiso cerrar el asunto de las monjas
estadounidenses, dados los nuevos vientos que hacía poco soplaban en la
Iglesia. Sin embargo, la CDF no cambiaba su posición por los problemas
doctrinales de insólita gravedad relacionados con el caso. Entonces, durante
una reunión con 800 monjas estadounidenses celebrada en Roma, el purpurado no
tuvo mejor idea que quejarse públicamente de la actitud del Prefecto de la CDF,
diciendo estas palabras: “Los cardenales no pueden desconfiar unos de los
otros”. Y en cuanto al rigor doctrinal del ex-Tribunal de la Inquisición,
afirmó: “Estamos en un momento en el que necesitamos revisar algunas cosas. La
obediencia y la autoridad deben ser renovadas, revisadas. La autoridad que
manda, mata. La obediencia que se convierte en copia de lo que otro dice infantiliza”
(ver National Catholic Reporter).
Aparte de la espantosa pobreza intelectual, nota
característica de todas las intervenciones de Aviz, impresiona escuchar tales
palabras de labios de uno que ahora usa de su autoridad con verdadero
despotismo, abusando del poder de una manera aterradora. Estos son las
contradicciones de los revolucionarios, todos ellos aficionados a la demagogia.
El caso es que las religiosas americanas recibieron perdón pontificio y la
Congregación para los Religiosos, anulando la intransigencia de la CDF, redujo
la pena por los errores doctrinales a una simple autocrítica que las mismas
monjas debían hacerse, a fin de encontrar “una mayor armonía con la enseñanza
católica sobre Dios y sobre la creación”. ¡Eso es todo! Comieron perdices y
fueron felices…
La actitud de diálogo, de acogida y de benevolencia en
relación a las monjas revolucionarias, pro-aborto y pro-sodomía, fue
escandaloso, pero, lamentablemente, no se repitió más tarde en relación a las
congregaciones consideradas “rígidas”, de orientación tradicional. Tanto es así
que para Aviz uno de los pocos motivos de preocupación por la vida religiosa es
la tendencia conservadora observada en los institutos más florecientes, es
decir, en los que tienen vocaciones. A éstos no los recibe, sino que los
persigue y los condena. Dos pesos y dos medidas…
Ha sido de dominio público lo sucedido con algunas
congregaciones tradicionales, como la de los Franciscanos de la Inmaculada,
masacrados sin piedad. A ellos puede agregarse una lista casi interminable.
Parece que hoy en día más de setenta institutos están comisariados. Y, aunque
Aviz en una conferencia pública haya reconocido que le gustan las mujeres a
pesar de sus setenta y pico años, ha destruido sin piedad ni justicia muchos
institutos femeninos, de comprobada fidelidad a la doctrina y ricos en frutos
apostólicos.
Pas de liberté pour les ennemis de la liberté, dijo Danton. Y como consecuencia directa, aquellos que no razonaban según sus sofismas, iban a la guillotina para pagar con su propia vida el haber atentado contra la Revolución. Braz de Aviz, de modo similar, niega el diálogo a quienes no piensan como él y usa de modo cruel y arbitrario la guillotina de la persecución y destrucción contra quienes se oponen a las líneas guía de su pensamiento comunista-ecuménico. Los revolucionarios siempre y en todas partes actúan de manera similar.
Habría muchas más que decir sobre Aviz, pero dejémoslas para
otro momento. Démosle espacio a Mons. Carballo.
Mons. José Carballo – el famoso “llámame Pepe” de los
vaticanistas españoles – fue el protagonista, misteriosamente no investigado,
de la peor quiebra financiera de los últimos tiempos en el ámbito religioso.
Gracias a él los franciscanos han descubierto de forma fulminante su
tradicional pobreza, pero ciertamente no por el amor puro de Dios. Cayeron en
la trampa que la codicia tiende a sus seguidores: la estafa. Según Il fatto quotidiano: “En la raíz de la
bancarrota estarían malas inversiones en una sociedad vinculada al tráfico
ilícito, como drogas y armas”. Se habla en los periódicos de pérdidas de
aproximadamente 50 millones de euros. El lío administrativo, que tuvo como
protagonista a la Casa Generalicia OFM, terminó con la muerte por “suicidio”
del broker milanés Leonida Rossi. Fray Carballo era entonces el Padre General
y, por tanto, el responsable de la mega operación económica que, según algunas
fuentes, no habría sido completamente limpia. Se habla – rumores, obviamente, a
la espera de confirmación – de camiones de dinero en efectivo que cruzó los
Alpes para llegar a las cajas de los bancos “neutrales”, e, incluso se dice que
estaba la firma de Carballo estampada en los papeles autorizando la apertura de
cuentas en Suiza. Estas informaciones deben ser investigadas y eventualmente
confirmadas, con toda imparcialidad y seriedad, en tiempos futuros, cuando,
como esperamos, habrá un pontífice realmente interesado en hacer justicia.
En estos años, Carballo, aunque tiene la casa general de su
orden a dos pasos del Vaticano, vive con su secretario en un hermoso
apartamento poco franciscano cerca de la casa de Santa Marta y deambula por
Roma en un Smart blanco, que apenas puede soportar el peso de su rolliza
imponencia. Vale la pena señalar que otros prelados, como el cardenal Ladaria,
permanecieron en sus casas religiosas de origen, trasladándose todos los días
al Vaticano. ¿Por qué Carballo, en cambio, prefirió encontrar refugio tras las
murallas leoninas contradiciendo así su carisma de pobreza?
El caso es que fray Carballo, siendo el general de la orden,
no podía dejar de ser responsable de tales operaciones. Para confirmarlo están
el Derecho Canónico (c. 636 §1 y 2; c. 638 §3) y las Constituciones de los
Franciscanos (artículos 246, 248 §3. Véanse también los artículos 2 50, 251,
253 de los Estatutos Generales), disponibles en Internet. Y si es verdadero lo
que él ha afirmado: “yo no tuve nada que ver con eso [las inversiones en
Suiza]”, debemos reconocer que nos encontramos delante de un enorme embuste. Sea
por complicidad, sea por una negligencia gravemente culpable, Carballo es
responsable de la ruina de los franciscanos, en una operación con contornos
poco claros. Sin embargo, no fue investigado ni por el poder judicial ni por el
Vaticano. ¿Por cuáles motivos?
Tal vez podría aportar alguna información al respecto el nuevo
Ministro General OFM
Fray Massimo Fusarelli, estrecho colaborardor de Carballo
durante diez años e incluso uno de los entrevistados en el interesante Report
RAI “I poverelli”, de Alberto Nerazzini, que recomendamos.
Un personaje como Fray Carballo, por ironía de la historia,
ha mostrado delante de todos su absoluta falta de pudor al asumir el cargo de
Secretario de Religiosos, y, posteriormente, al poner su firma en un documento
sobre las pautas de la buena administración en la vida consagrada… ¡Sin
comentarios!
Cuando el Papa Bergoglio solía recitar uno de sus mantras –
ahora ya no lo hace más… – a propósito de la necesidad de tener al menos
vergüenza, quién sabe qué pensaba de su ayudante de campo en el CIVCSVA.
A partir de entonces, Mons. Carballo se convirtió en un
“moralizador”, y no solo. Hoy es sin duda el Saint Just de la revolución
bergogliana, el que envía bajo la dura lámina de la disolución o del
comisariado a los institutos considerados conservadores, que simplemente son
católicos.
Bergoglio debe estar satisfecho con la efectividad de su
colaborador… De hecho, la cola de paja es una forma de compulsión bastante
eficiente. Pero, ¿cuánto tiempo permanecerá la de Fray Carballo sin que se le
queme? Sólo el tiempo lo dirá. La venganza para tantas injusticias cometidas
será del Señor, como nos enseña San Pablo. Mientras tanto, rezamos por los que
persiguen a los inocentes.
En fin, estos dos personajes son los “fieles” colaboradores
de Bergoglio encargados de tratar con “maternal cariño” los institutos
vinculados a la Misa en el rito extraordinario. No sabemos si desear a nuestros
queridos amigos tradicionalistas un santo martirio o, mejor dicho, una valiente
resistencia. Estaremos unidos en la oración rogando: ¡Oh Dios, ven aprisa a
socorrernos!
Emanuele Brunatto
Fuente: Destruidores da tradição? Fim da Missa Antiga e das Ordens conservadoras?
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