
Apenas habían
llegado al fondo de la Cova da Iria, cuando los tres pastorcitos se detuvieron,
confundidos y maravillados: allí, a poca distancia, sobre una encina de poco
más de un metro de altura, se les aparecía la Madre de Dios.
Uno de los acontecimientos más destacados e inéditos de nuestro tiempo tuvo lugar a principios del siglo XX, en la región montañosa portuguesa de la Serra de Aire. Allí, tres inocentes pastorcitos fueron escogidos por Dios para transmitir un importante Mensaje al mundo.