A lo largo de su vida pública, Nuestro Señor enfrentó grandes conflictos y luchas contra los errores de su tiempo, con miras a ser un ejemplo para todos los siglos. ¿Cuál es hoy la actitud católica ante los errores de nuestro tiempo: la condescendencia o la intolerancia?
A menudo, cuando nos deparamos a
una determinada situación decisiva, nos enfrentamos a pensamientos como:
“juzgue bien”, “analice bien” o “sea prudente”.