La festividad de la Virgen del Carmen se celebra el 16 de julio.
Así como vistió a su Hijo Jesús con una túnica de
valor incalculable, María Santísima quiere cubrirnos a nosotros, sus hijos
adoptivos, con la más eficaz de las vestimentas.
Anticipando el monaquismo católico, unos cuantos discípulos de Elías eligieron las alturas del monte Carmelo para entregarse a la contemplación. Permanecieron así en la sucesión de las generaciones hasta la llegada del Señor. Varios se convirtieron después de Pentecostés y fueron los primeros en erigir un oratorio en alabanza de la Virgen.