Ante el Pan de Vida no
estamos delante de una “cosa”, sino ante una Persona que conoce, ama y siente:
la Segunda Persona de la Trinidad humanada.
En
diversos pasajes de la Escritura encontramos el adverbio latino “ecce”
convidando a considerar una realidad espiritual o material. “Ecce dies Domini,
crudelis”, mira que llega el día del Señor, implacable (Is 13, 9), “Ecce ancila
Domini”, he aquí la esclava del Señor (Lc 1, 38), “Ecce Agnus Dei”, este es el
cordero de Dios (Jn 1, 29), “Ecce homo”, he aquí el Hombre (Jn 19, 5), “Ecce
nova facio omnia”, mira, hago nuevas todas las cosas (Ap 21, 5), y así, otros.