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lunes, 25 de octubre de 2021

La gran encrucijada del demonio en los días actuales

Pareciera que se ha enseñoreado, pero está en el extremo de su debilidad.

El demonio, todo indica, en el auge de su poder (¿quién diría?), se encuentra en una gran encrucijada y está especialmente débil. Esto lo vamos a decir también para animarnos, y dar oídos sordos a esos ‘profetas’ que con la excusa de advertir a los buenos, lo que terminan haciendo es mostrar una falsa ‘invencibilidad’ del mal.

lunes, 29 de marzo de 2021

Vosotros, que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante a mi dolor

En lo alto de la Cruz, Nuestro Señor Jesucristo no sufrió solo en razón de los ultrajes morales y físicos que le fueron infligidos por sus verdugos. También padeció en previsión de todos los pecados que se cometerían hasta la consumación de los tiempos. Entre ellos, la Iglesia, sacudida y casi sumergida, por la tormenta más feroz.

Ninguno de sus apóstoles, finalizada la Última Cena, imaginaba que, al salir del Cenáculo, comenzaría el horroroso drama que el mundo jamás haya visto: la Pasión del Hijo de Dios.

Llegados al Huerto de los Olivos, nos relata el Padre Berthe en su libro “Jesucristo, su vida, su pasión y su triunfo” (1902): “La humanidad de Cristo se encontró en presencia de la visión pavorosa del martirio que debía sufrir. Vio pasar delante de sus ojos toda clase de instrumentos de suplicio, cuerdas, azotes, clavos, espinas, cruz, verdugos profiriendo burlas y blasfemias, un populacho delirante hartándole de injurias sin número. Todas las abominaciones y todos los crímenes, desde el pecado de Adán hasta la última maldad cometida por el último de los hombres, se presentaron ante sus ojos y lo oprimieron como si de ellos hubiera sido culpable. Vio millones de pecadores rescatados al precio de su sangre, que le perseguían con sus desprecios y odio encarnizado por toda la duración de los siglos. Los vio haciendo guerra a su Iglesia, pisoteando la Hostia santa, desplazando su Cruz, blasfemando contra su divinidad, degollando a sus hijos y trabajando con toda su fuerza en precipitar al infierno a aquellos mismos por quienes él iba a inmolar su vida”.

jueves, 23 de abril de 2020

Comentario al Evangelio – III Domingo de Pascua (domingo 26 de abril) por Mons. João S. Clá Dias, EP


[...] III – “¡Mane nobiscum, Domine!”
Sublime fue la convivencia de Jesús con los discípulos de Emaús; sin embargo, ellos solamente lo reconocieron cuando bendijo y partió el pan. ¡Cuánto más feliz es nuestra situación al acercarnos con fervor a la Eucaristía: no vemos al Señor, pero lo reconocemos y amamos!

jueves, 9 de abril de 2020

Comentario al Evangelio del Domingo de Pascua de Resurrección (domingo 12 de abril) por Mons. Joao Clá S. Dias, EP

[…] La Resurrección nos conquistó la verdadera vida.

Estábamos muertos, porque cargábamos la herencia del pecado original cometido por nuestros padres Adán y Eva, pero el Salvador nos obtuvo una vida nueva, infinitamente más valiosa que la humana: la participación en la propia vida divina. Y este tesoro merece ser tratado con especial cariño, dirigiendo nuestro amor en el rumbo correcto, según la enseñanza de la Liturgia del Domingo de Pascua.

jueves, 2 de abril de 2020

Comentario al Evangelio del Domingo de Ramos –Ciclo A- (domingo 5 de abril) por Mons. João Clá Dias, EP*



[…] ¡Per crucem ad lucem! Por la cruz, se llega a la luz.

Contrariamente a la quimera sugerida por cierta mentalidad muy difundida, no es posible abolir la cruz de la faz de la Tierra, pues en general todo ser humano sufre. […]

jueves, 26 de marzo de 2020

Comentario al Evangelio del V° Domingo de Cuaresma (domingo 29) por Monseñor Joao S. Clá Dias, EP


[…] A diferencia de otras tumbas, la de Lázaro era excavada en roca no en sentido horizontal, sino en el suelo y verticalmente. Para llegar al lugar donde habían depositado el cuerpo de Lázaro, era necesario descender un buen número de escalones. Entorno al sepulcro,
estaban todos con grandes expectativas, porque los antecedentes pronosticaban un acontecimiento portentoso.

viernes, 20 de marzo de 2020

Comentario al Evangelio IV° Domingo de Cuaresma o Domingo de la Alegría por Mons. Joao Clá Dias, EP


[…] Dejemos las tinieblas de este mundo.

Lo medular de este Evangelio nos es sintetizado por San Pablo en su Epístola a los Efesios, también sugerida a nuestra consideración en este domingo de la alegría: “Antes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor” (Ef 5, 8).

jueves, 12 de marzo de 2020

Comentario al Evangelio III° Domingo de Cuaresma –Ciclo A- (domingo 15 de marzo) por Mons. Joao S. Clá Dias, EP

Jesús con la samaritana junto a la fuente
[…] Conclusión –

La samaritana, a pesar de no tener una vida de virtud y de ser una extranjera con todas las implicaciones de la Ley, poseía un alma penetrada por una conmovedora simplicidad, verdaderamente cándida. Un modo de ser humilde y desprendido. Respetuosa de sus obligaciones y conocedora de los principios y tradiciones de su religión. Su conversación elevada y sincera, como cuando manifestó cuanto creía en Jesús. Estas cualidades atrajeron el amor del Redentor y lo hicieron ir en búsqueda de la oveja perdida.

jueves, 5 de marzo de 2020

Comentario al Evangelio II° Domingo de Cuaresma (domingo 8 de marzo) por Mons. Joao S. Clá Dias, EP

Mons. Joao Clá Dias, EP
[…] Conclusión.

“Soy demasiadamente grande, y mi destino por demás noble, para que que yo me torne esclavo de mis sentidos” [12]. Esta fue la conclusión a la cual llegó Séneca por mera elaboración filosófica, sin tener la menor revelación de de algo análogo a la Transfiguración del Señor. En el Tabor, Jesucristo va mucho más allá: en su divina didáctica, nos hace conocer una parcela de su gloria en los reflejos de la claridad propia a su cuerpo después de la Resurrección.